La galería Maior presenta la primera exposición individual en España de Paola Risoli (Milán, 1969), en colaboración con Gagliardi e Domke Contemporary. Titulada Bidonville, la muestra plantea un recorrido por una serie de ‘interiores’: un cuerpo de trabajo homogéneo y muy representativo de la artista italiana. Ambientes ficticios cautivadores y capaces de adentrarnos en un terreno inexplorado.
Risoli articula espacios detallados tanto desde un punto de vista arquitectónico como ornamental. Sus investigaciones conceptuales y formales se traducen en maquetas tridimensionales que la artista inserta en improbables objetos desechados como barriles de gasolina, contenedores de aceites o viejos televisores. Estos misteriosos interiores funcionan como sets para una película. Escenografías que aguardan la llegada de unos personajes que activen el relato cinematográfico. Es posible que esperen incluso al público para activarse, como un cine vacío espera la llegada de sus espectadores.
En las paredes encontramos rostros estupefactos en blanco y negro y, por doquier, objetos extraños que, cuando se repiten, funcionan como señuelos capaces de activar, por sí mismos, una ficción cinematográfica.
La exposición de Paola Risoli incluye dos barriles que albergan sus maquetas y se completa con cinco fotografías que documentan y amplían estos u otros ambientes. Las fotos y las maquetas, con sus diferencias de escala y de soporte, se mueven en contrapunto; funcionan como un pasadizo hacia una especie de cavidad o cueva. ¿Refugio o cárcel? ¿Un cobijo seguro o un húmedo zulo sin salida?
La artista detiene su atención para abrirnos la puerta hacia el mundo de los marginados, de los silenciados, de los que no tienen voz, como si estuvieran ocultos en un subsuelo. Pone el foco en lo que, en general, no se ve o, mejor dicho, decidimos ignorar. Quizá nos espante constatar todo lo familiar que resulta. Por ende, estas escenas funcionan como relatos pero también como metáforas del subconsciente: lo que podría pasar o llegar a ser, pero incluso lo que nos habita en lo hondo sin que nos demos cuenta.
Deambulando por esta exposición, una cierta atmósfera siniestra pervade el espacio de la galería: lo familiar deja de ser reconocible para convertirse en una zona desconocida e incluso en una pesadilla que nos aleja de la pequeña zona de confort que nos hemos construido. Nos asomamos a un terreno que no reconocemos aunque podría estar, a todas luces, muy cerca. Escenarios atractivos y monstruosos como una película de David Lynch.
Las obras de Paola Risoli, paulatinamente, como un goteo irregular en un charco en medio de un salón, abren intersticios hacia otra dimensión. Nietzsche denomina ‘huésped inquietante’ aquel nihilismo que es tanto destrucción (camino a la nada) como una nueva opción: la de volver a construir sobre un terreno baldío. Para no sucumbir y perdernos en estas oscuras tinieblas, Nietzsche exhorta a mirar de frente y radicalmente al sinsentido, plantándole cara al vacío... Las obras de Paola Risoli susurran y animan a separar lo importante de lo innecesario e investigar en las profundidades de lo hondo, sin miedo.
La exposición nos acompaña entre los márgenes urbanos y nocturnos de una metrópoli cansada y trasnochada que, sin embargo, no deja de atraernos. Muchas son las referencias que normalmente se asocian a la artista, gran cinefila, como Godard, Antonioni, Almodóvar, pero también hay algo de Abel Ferrara o del propio Lynch en estos interiores que nos llevan a una zona al límite entre el amor y la soledad, la locura y la ternura. Postales de inquietantes viajes posibles.
Francesco Giaveri
La relación entre las galerías Maior y Gagliardi e Domke Contemporary empezó en noviembre del año pasado con la exposición “Dialoghi della materia”, celebrada en los espacios de la galería Gagliardi e Domke en la que se reunieron obras de Amador, Miguel Ángel Campano, Eva Lootz, artistas de la galería Maior junto a Glaser/Kunz, Fabio Viale y Daniel Spoerri de la galería torinesa.
Activa en una pluralidad de lenguajes desde 1988, Paola Risoli estableció las líneas de desarrollo de su propia investigación durante sus estudios y su licenciatura en Historia y Crítica del Cine (Universidad de Turín, 1992). El cine ha sido y es el horizonte constante de su trayectoria: una narrativa sobre lo humano hecha de lugares reconstruidos, definidos por la luz, tanto en las
esculturas (concebidas como “encuadres tridimensionales” de espacios simbólicos, ambientes emotivos vacíos de figuras pero habitados a menudo por rostros presentes en forma de icono) como en fotografías, vídeos y cortometrajes. En los años 90 destacan sus exposiciones individuales en las galerías Noire (1993) y Peola (1996) de Turín; las colectivas Un cuore per amico (1995), comisariada por Demetrio Paparoni, y Contenitorio (1996) en la Trienal de Milán; Per grazia ricevuta en la galería Ciocca de Milán (1996), así como las ferias Artissima y Art Basel (1994). Más recientes son sus participaciones en ManifesTO – Torino Contemporanea, Bonjour Monsieur Matisse en el MAMAC – Museo de Arte Moderno y de Arte Contemporáneo de Niza (2013), Imago Mundi (comisariada por Luca Beatrice) en las Fundaciones Sandretto Re Rebaudengo de Turín (2015) y Giorgio Cini de Venecia (2016), las ferias ArTour-O Shanghái y Berliner Liste; las individuales Bidonville en Gagliardi e Domke contemporary (2010), Contenuti speciali – Premio ArtTeknè (comisariada por Gian Luca Marziani) en el Museo Arqueológico de Potenza (2011), SITEMOTION en el MAMAC de Niza (2014), I’m Berlin (2015) y Atto originale en la Shazar Gallery de Nápoles (2019). En 2020, su cortometraje LIFELIE gana los premios a Mejor Dirección, Mejor Fotografía y Mejor Montaje en el XIII TSN_Festival Internacional del Cortometraje (sección documentales), bajo la dirección artística de Mimmo Calopresti y la presidencia del jurado de Flavia Perina.
Sus obras forman parte de las colecciones públicas de la GAM – Galería Cívica de Arte Moderno y Contemporáneo de Turín (Colección Permanente y Colección ManifesTO), del MAU – Museo de Arte Urbano de Turín y del MAM – Museo de Arte Moderno y Contemporáneo de Gazoldo degli Ippoliti. Desde siempre trabaja en proyectos de integración entre el arte y la vulnerabilidad con mujeres víctimas de violencia, personas en situación de riesgo por adicciones patológicas y fragilidad mental, realizando con ellas trabajos individuales y obras colectivas para espacios públicos.
Hoy vive en Ivrea, Ciudad Industrial del siglo XX y Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, la “ciudad de Olivetti”, objeto de su investigación actual. Algunos trabajos de dicha investigación están presentes en la exposición Olivetti Beyond the typewriter, comisariada por el Instituto Italiano de Cultura de Tel Aviv y la Asociación Archivo Histórico Olivetti.

