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Owanto

Charco child, 2009, caja de luz, 60 x 60 cm.

Charco child, 2009, caja de luz, 60 x 60 cm.

Standing father and child, 2008, caja de luz, 107 x 77 x 10,5 cm.

Standing father and child, 2008, caja de luz, 107 x 77 x 10,5 cm.

Charco child, 2008, caja de luz, 96 x 96 x 12 cm

Charco child, 2008, caja de luz, 96 x 96 x 12 cm

Vista de la exposición en la Galería Maior de Palma, 2011

Vista de la exposición en la Galería Maior de Palma, 2011

Vista de la exposición en la Galería Maior de Palma, 2011

Vista de la exposición en la Galería Maior de Palma, 2011

‘el faro de la memoria’

Galería Maior – Palma


‘La obra de Owanto recoge ese espíritu y el vigor de la mujer como centro de la naturaleza y al tiempo, cuál poesía perdida, la ingenuidad y la utopía de un sueño porque como Luther King, también tiene un sueño. Ella construye unas imágenes que cuestionan dudas eternas y quizá por ello parecen innecesarias y propias de una juventud en formación. ¿A dónde vamos? se pregunta la artista. Quizá ese plural mayestático sugiera aquel punto de buenas e ingenuas intenciones, pero al tiempo es evidente que Owanto pone sobre el tapete respuestas claras y arriesgadas de dimensión universal y ahí sí se descubre el resultado de una profunda reflexión interior, de la evidencia de unos valores humanos que pueden tener utilidad para construir un mundo más solidario y, por tanto, un mundo mejor. La mirada de Owanto al África de su infancia, no es en absoluto una experiencia semejante a la del novelista viajero del XIX o el explorador y, por supuesto, está en las antípodas de la mirada estética de los arquitectos racionalistas o de los pintores cubistas. Su posición es una llamada de atención al mundo desde una experiencia vital. Ella nos envía un mensaje optimista, claro y muy aprovechable. La verdad puede estar en el origen de la civilización y por ello la tierra de su madre, África, tiene mucho que aportar en la construcción de un mundo orden mundial. La aportación no es científica, económica ni técnica sino ética. Y  seguro que la conjunción de esas dos necesidades será el camino del progreso.  Las ideas, los principios y los cimientos sobre los que construir el mensaje de Owanto son sencillos como la naturaleza. Hay un origen animista en esta opción que ancla sus raíces en lo más profundo de la espiritualidad de los ancestros de su madre gabonesa. Sus ideas de cambio, de codificación del mundo actual toman como punto de partida la unidad familiar y la fuerza de las relaciones familiares como el mejor laboratorio para diseñar y construir el amor, una materia prima vital para que el mundo pueda llegar a entenderse. Y en ese laboratorio es la madre, la mujer, el símbolo de unidad y de coraje. Es la metáfora del poder y de la fuerza y también de la esperanza en que un mundo mejor es posible si cada individuo empieza por influir y cambiar su entorno más próximo, su familia, su tribu, su sociedad. Owanto ha utilizado hallazgos del arte pop, del conceptual y del minimal para elaborar una suerte de símbolos sencillos y de lectura universal no para descubrir sino para recordar al espectador dónde pueden estar las soluciones y dónde una sociedad de escasa fortaleza moral puede iniciar su curación. Tomando como origen sus esculturas, Owanto ha realizado unos iconos muy esquematizados que presenta en formatos de marcado carácter técnico e industrial como las cajas de luz y las señales de tráfico, un recurso muy utilizado por artistas como Maurizio Cattelan, Rogelio López Cuenca, Gabriel Acuña o Michael Pinsky. El discurso de Owanto se centra pues en unas imágenes que representan el núcleo familiar (madre, padre e hijo) y un niño jugando como símil de la felicidad del mundo que está por llegar. Las señales tienen una doble intención, por una parte alertar sobre las claves y las soluciones… y por otra, dirigir un cambio de dirección en las normas que rigen el mundo. Las cajas de luz tienen, como una tea o un faro, la vocación de iluminar el camino hacia un futuro marcado por la tolerancia, la solidaridad, la esperanza y la felicidad.’
Extracto del texto ‘Owanto, el faro de la memoria’ de Fernando Francés para la Bienal de Venecia.


Artista británica-gabonesa.
 

Owanto creció en Gabon, donde pasó sus años formativos. Posteriormente se traslado a Europa. La artista utiliza un enfoque multidisciplinar en su proceso creativo empleando una variedad de medios que incluyen pintura, escultura, fotografía, video, instalación y performance.

 

Owanto ha tenido el honor de representar a la República de Gabón en la 53. Exposición Internacional de Arte de la Bienal de Venecia en 2009, con una exposición individual en el que fue el primer Pabellón Nacional de Gabón en un evento cultural de prestigio. Actualmente la artista continua su trayectoria internacional encontrándose sus obras en colecciones privadas y públicas de todo el mundo.