Sobre Galería Maior

La Galería Maior se funda en Pollença en 1990. Desde entonces ha llevado a cabo una importante labor en la promoción del arte contemporáneo. Representa tanto a artistas emergentes como consagrados, y trabaja con nuevos medios para crear formas innovadoras de explorar, interpretar y visualizar nuevos lenguajes y experiencias artísticas. Desde julio de 2004, Maior cuenta con un nuevo espacio en Palma.

La galería ha participado en las principales ferias de arte contemporáneo, tales como ARCO (desde 1994), ArtCologne (desde 1995), Loop, Artissima, KIAF, PULSE Miami y PULSE New York, entre otras.

Durante el verano, la galería organiza un ciclo de proyecciones de videoarte titulado “El video en el tejado”: las noches de los meses de julio, agosto y septiembre, críticos, comisarios, directores de museo y artistas presentan sus selecciones de las últimas creaciones en video en la terraza de la galería en Pollença.

Un programa de aproximadamente siete exposiciones por año ofrece una muestra del trabajo más reciente de artistas jóvenes y nombres destacados. También colaboramos con museos, instituciones y fundaciones en la difusión del trabajo de nuestros artistas a nivel nacional e internacional.

Disponemos así mismo de talleres experimentales en los que los artistas desarrollan diversas técnicas. Amador, Broto, Campano, José Pedro Croft, Xavier Grau, Eva Lootz, A.R. Penck, Jürgen Partenheimer, Charo Pradas, Susana Solano, Darío Urzay, Mónica Fuster, Joan Cortés, Núria Marquès, Aina Perelló y Nicholas Woods son algunos de los creadores que han realizado ediciones para la galería.

EXPOSICIÓN ACTUAL:

ANTONIO MESONES

octubre diciembre 2017, Palma

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Podríamos definir el paisaje como aquello que circunstancialmente nos envuelve y que por momentos nos convierte en nuestra propia proyección; Aquella construcción que va dando acogida de modo lento, insistente e ineludible a nuestra presencia.
El paisaje se construye mas allá de la imagen, al margen incluso de lo real. Viene a ser una elaboración mental de espacios, de lugares en los que convergen el vacío y la acumulación a base de depositar en ellos el tiempo y nuestros deseos
Pues bien, en esta complejidad se estructura la construcción de la pintura de  Antonio  Mesones (Torrelavega, Santander, 1965).
Su método de trabajo es pausado y sosegado. La luz, el color, el gesto, la relación fondo/forma, la profundidad y el espacio también necesitan su tiempo para hacerse presentes y expresarse.
Su actitud es de espera, porque cada etapa tiene su momento, su importancia, su intensidad y es a partir de ahí donde el color, la luz y la forma poco a poco van estableciendo la comunicación entre pintor y pintura para hacer posible una nueva creación.
Quien conoce la trayectoria de Mesones, verá en las últimas piezas el resultado de una larga y coherente evolución desde series anteriores.
Quién ,en cambio, se acerque a este trabajo por primera vez, disfrutará también recreándose en la emociones inmediatas que generan las diversas composiciones y la energía de sus colores. Algunas emanan felicidad, otras melancolía, o bien serenidad. Pero siempre aparece un punto de excitante turbación en el espectador, el aguijón de la curiosidad que no puede ser aplacada, ya que gran parte de la labor creativa está oculta  en las distintas capas del acrílico. Ella, la curiosidad, sigue ahí, pero por ahora irremediablemente inaccesible. Esta dimensión casi “absurda”   le da una especial profundidad  a sus propuestas.
La obra de Antonio Mesones se puede intelectualizar, criticar, contextualiza o interpretar de diversas maneras; pero su fuerza reside precisamente en que no existe una última interpretación o respuesta. Como mucho el espectador puede explicar lo que siente, o expresar lo que cree ver. Pero al fin y al cabo no son mas que  sus intuiciones. Hay lenguajes que  no se han de traducir.